Soneto 2
El pecho abierto
Corazón aniquilado
Noches de infierno
Sueños de ángel decapitado
Las manos vacías
la piel más secreta nunca tocaron
Ni el pliegue más dulce donde escondías
la íntima esencia de amores pasados
Tanto deseo acumulado caminando por tu espalda
y tú apenas te estremeces como si nada
Nervios de aceroSirena malvada
Estoy por ti inventando el olvido
Mi esperanza es un «tal vez» herido
Siento que no te tuve y te he perdido


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