Love letter 1
Digo tu nombre, Mariana, como si ése fuera el verdadero, sería tan difícil recordar el auténtico ahora. Contigo aprendí a tener una visión romántica del dolor, y viceversa, una percepción dolorosa del amor. Amarte dolía. Pero ese dolor era tan dulce y me acostumbré tanto a él que me hacía falta. Cuando me dejaste, estuve durante meses arañándome el pecho para que ardiera como cuando me querías. Me enseñaste cómo a un sentimiento correspondía un sufrimiento.Y si el amor no era tortura, apenas era un accidente. Para ti, el placer sin dolor era demasiado fácil y vacío, desechable. Te extraño tanto hoy, ahora, porque ya no muero de dudas ni celos ni deseos. Te extraño tanto porque ya no me duele nada, ni me siento loco. Tan lejos del dolor y la locura no me siento vivo.


Comentarios