Botánica
No puedo evitar que este dolor crezca dentro de mí como una flor perversa y envenenada. Mi corazón es hoy una maceta maldita. Y en cada latido un pétalo, y en cada lágrima una mariposa. Y aunque no crea como antes en ella, todavía espero, marchito y desesperado, a la primavera.


Comentarios