luis aura  •  poemas o menos

Poemas publicados en julio 2011

Mediasemana de impaciencia

Hoy no te veré.
Ni mañana
ni ayer tampoco.
¿Por qué
tanta impaciencia
ensuciándome
tan fácil el alma?
Voy a conseguirme
un simulacro tuyo
de la más alta tecnología:
un androide pequeñito
que te sustituya,
metafóricamente hablando,
en los días horarios
como éste,
que separan
a las personas buenas
como nosotros:
amantes, novios, asalariados.

Voy al departamento de electrónica
del almacén gigante donde trabajo,
a ver si encuentro una amiguita
de circuitos integrados,
semimanual, semiautomática,
que ocupe temporalmente mis manos
cuando tú no estés.

Hoy como sospechaba no te vi.
Mañana
y pasadomañana
creo que tampoco.
Y la impaciencia sigue
como siempre
ensuciándome:
el robot que compré
se descompuso.
Advierte el manual
que éso sólo ocurre
por maluso o abuso,
y obviamente
no lo cubre la garantía.
Era un diseño experimental
de la más alta tecnología,
que resultó ser, según el técnico,
incompatible con mi saliva.
Mejor guardo mi dinero
para el fin de semana, muchachita.
Total, ni modo, hice el intento,
ahora me aguanto:
ya el sábado nos veremos
sin horario o ropa de oficina.


Firefly

Soy feliz

Dejo que los colores
de tu amor
me asalten
me iluminen

Ahora en la oscuridad
brillo por tu ausencia

Soy una lámpara de noche
Un insecto fosforescente

Es tu luz la que me envuelve
la que me acecha

La soledad escucha
La muerte me persigue

Ninguna de las dos
pueden apagarme


Saledad

Una sola ola es todo el mar.
Siendo joven, una sola ola dulce eres.
Todo el mar salado y viejo.
La sal es edad.
Sólo da sabor el tiempo.


Garabato

Al fin abandono las palabras.
No puedo ahora decir más.
Tu cuerpo espera caricias.
Tu piel escucha a mis manos.
En el susurro de cada dedo
un escalofrío apenas toca.
En cada movimiento balbucea
el deseo y mi sangre comienza
a hablar hasta romper el silencio.
Encuentro entonces el lenguaje
que faltaba para entendernos.
Esos símbolos que son tacto
húmedo, ceniza blanca y fría.
Marcas de caligrafía practicadas
en el pliego de tu vientre,
en la soledad de tu nuca,
en la multitud de tu cintura.
Repito en voz alta la escritura
tibia de tu espalda y reconozco
en cada roce aquellas historias
que transcurrieron calladamente,
en la ausencia que jadea
dulcemente en cada sombra
de las horas prohibidas,
amordazadas de placer,
arrebatadas al tiempo.
Beso y pruebo en cada letra
el mismo sabor de antes,
la misma trampa impresa
preparada para otros,
que sin saberlo —como yo—
no te hacían el amor:
únicamente te leían.


Hada

Invisible para el que te posee.
Transparente para quien ve
tu alma a través del cuerpo
codiciado, imposible, perfecto.

Luna diurna, ventana de cristal.
Vitral de piel y luces malignas.
Laberinto de caricias, enemiga,
araña blanca, espejo de agua y sal.

Mi deseo te recorre, fantasma,
te inventa y te dibuja sobre camas
de papel, flores con alfileres.

En sábanas y domingos mueres
misteriosa, herida, sueño de harina,
muslos de pan, dulzura prohibida.